Publicado: 16 de Julio de 2018


Ya está aquí el verano, el tan ansiado verano, pero con él también llegan sus altas temperaturas.

Por eso hay que prestar una atención especial a los ancianos, ya que corren un alto riesgo de sufrir un golpe de calor. 

¿Y cuál es el motivo por el cual son más vulnerables ante las altas temperaturas?

Por un lado, porque su organismo responde peor a estas temperaturas elevadas, y por otro, porque suelen tener una menor sensación de sed, olvidándose de beber y deshidratándose con mayor rapidez. Si cuentan con alguna enfermedad crónica, sobrepeso o están medicados el riesgo de sufrir un golpe de calor es mayor.


¿Cómo se produce el golpe de calor?

Nuestra temperatura corporal estable suele estar entre los 36 y los 37 grados. El golpe de calor sucede cuando traspasamos los 40 grados y nuestro cuerpo no es capaz de eliminar ese exceso de calor. En este instante sucede la temida hipertermia o golpe de calor; momento en el que los mecanismos de regulación térmica de nuestro cuerpo son superados, por lo que nuestro cuerpo ya no puede responder ante las altas temperaturas.

Esta hipertermia o golpe de calor puede tener consecuencias muy graves, por lo que debemos prestar especial atención a los síntomas de la hipertermia durante el verano con tal de poder combatirlo a tiempo.

Los síntomas más comunes para identificar un golpe de calor a tiempo son: dolores de cabeza, sensación de boca seca y pastosa, náuseas, vómitos, mareos, escalofríos, piel seca y enrojecida, calambres musculares, confusión, desorientación, falta de sudoración, etcétera.

Y por supuesto, también existe un alto riesgo de deshidratación si no se reemplazan correctamente los líquidos que perdemos a causa de las altas temperaturas. En estado de deshidratación la presión arterial desciende, nos sentimos débiles, incluso aparece algún que otro calambre muscular. Si no nos hidratamos rápidamente perdemos la capacidad de sudar; la piel se vuelve seca y enrojecida, la temperatura corporal aumenta progresivamente hasta superar los 40 grados y así entramos en estado de hipertermia.

¿Qué podemos hacer para prevenir el golpe de calor?

¿Qué medidas concretas podemos tomar para evitar estos golpes de calor entre los ancianos que cuidamos durante el verano? A continuación, enumeramos algunas recomendaciones de la SEGG para evitar estas situaciones:

 Beber muchos líquidos (aguas, zumos, infusiones…) aunque no se tenga sed, ya que la falta de sed en ancianos suele ser muy engañosa. Evitar digestiones muy pesadas mediante comidas ligeras.

 No exponerse al sol cuando las temperaturas y la humedad son excesivamente elevadas.

 No realizar actividad física que aumente el esfuerzo y la sudoración en horas de mucho calor.

 Ventilar bien la casa para que esté fresca.

 No quedarse esperando en coches aparcados, ya que son lugares donde el calor se concentra rápidamente.

 A la hora de vestirnos evitaremos la ropa ajustada y escogeremos tejidos ligeros como el algodón y los colores claros. A poder ser llevaremos una gorra para proteger la cabeza del sol.

En la extrema situación en la que no hayamos podido evitar el golpe de calor y mientras esperamos la llegada de la ambulancia, trataremos de bajar la temperatura corporal del anciano como si se tratara de una alta fiebre, aplicando paños con agua fría en la frente o nuca. También es recomendable colocar al individuo tumbado con las piernas elevadas y darle alguna bebida isotónica (o agua con sal y azúcar) poco a poco.